Hay un lugar al que me gustaría volver,
un lugar que el tiempo derrumbó,
ese lugar, donde corriendo y gritando,
de tu mano escapé de la oscuridad.
Donde una voz me narró cuentos,
de tambores mágicos y osos que no lo eran,
donde aquel balcón me enseñó la calle,
y donde aprendí a subir las escaleras.
Donde esa espiral me llevó al techo,
solo para acompañar su soledad y su miedo.
Ahí mis rodillas chocaron con el cemento
que vio caer mis lágrimas, len-tas, muy len-tas.
Solo soñando volveré a abrir esa ventana
de memorias que se esconden tras mi nostalgia.
Solté tu mano, sin escapar de la oscuridad,
y quella voz dejó de narrarme cuentos.
Pero los recuerdos son el polvo que dejó el derrumbe
y yo lo tiré al viento para que siga soplando,
para que siga latiendo.
26/08/08
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