22/11/08
Haikus- Ricardo Bedoya
Aquel resplandor
Sólo ilumina
Tus pasos ausentes.
¿Cuando no esté
Seguirán reluciendo
Días y noches?
Alta muralla,
Gran enemigo.
Página en blanco.
Autoridad paterna
¿Por qué?
Porque simplemente
Me da la gana.
Cuántos ocasos
Habrán podido escuchar
Tu nombre en mi voz.
Pienso en disertaciones,
Análisis, ponderaciones.
Escribo tu nombre.
Te fuiste esa tarde
Y me dejaste siendo
El vaquero sin sombra.
Sólo ilumina
Tus pasos ausentes.
¿Cuando no esté
Seguirán reluciendo
Días y noches?
Alta muralla,
Gran enemigo.
Página en blanco.
Autoridad paterna
¿Por qué?
Porque simplemente
Me da la gana.
Cuántos ocasos
Habrán podido escuchar
Tu nombre en mi voz.
Pienso en disertaciones,
Análisis, ponderaciones.
Escribo tu nombre.
Te fuiste esa tarde
Y me dejaste siendo
El vaquero sin sombra.
1/11/08
.. - Camila Castañeda
Bajo a la playa y me quito los zapatos. Lo espero buscando conchitas en la arena, lo espero remojando los pies en el mar. El vaivén de las olas me recuerda su presencia fantasmagórica y sus ojos invisibles y en el silencio odio extrañar su voz. La espera va creciendo, ya es sábado y esta semana se ha pasado más lenta que nunca. Las gaviotas parecen tramar algo en mi contra, debo ser la única que te busca en la arena.
. - Camila Castañeda
Dans les nuages
je retrouve ton visage
Tu es souvent souriant
et la pluie m’entend
Mes chaussures sont mouillées
et mes lassés détachés
C’est l’hiver qui me parle
et l’été qui regarde
Je marche sur l’eau grise
sans aucune compagnie
Mais je te voie toujours
dans le ciel de nos jours
11/09/08
Llovizna de invierno II - Antonio Castañeda
| Como si de la luz naciera el agua, Como queriendo partir, Ella, cae sobre la calle muda. Dulce. Cerveza en mis labios. Y gotas grises iluminadas por un poste naranja. Ríe. Rozando, como una gata, el silencio. Y en sus ojos, una fugaz emoción. Colorea la noche, Una sola chispa, Como si de mi canto naciera la luz. |
Llovizna de invierno - Antonio Castañeda
| Cuando caiga la primera llovizna de invierno, Besaré lo más alto de tu sonrisa. Y en el húmedo cielo de mis ojos Una O dos gotas Del transparente colirio De tu alma. |
9/09/08
Bolsillos de amor - Camila Castañeda
Siempre guardaba pepas de eucaliptos y hojas secas en el bolsillo, caminaba cantando y de sus dedos crecían flores. Dejaba un rastro, un olor a menta.
Cuando salía, la luna lo perseguía por las calles azules de la ciudad de la furia. Buscaba el fuego en el otro bolsillo, el cigarrillo siempre iba durmiendo en su oreja. Matías pensaba que tal vez esa noche sería diferente, que cuando mirase al cielo, como el ritual de cada noche, encontraría algo más. Verlas sin saber si viven o mueren, lo ponía de mal humor.
Era 23 de septiembre. Se sentó cerca del árbol. Aquel al que solía trepar de chico, pensando que algún día podría rozar las estrellas con la punta del índice. Toda la fantasía de ser un niño volaba alrededor suyo y terminaba condensada en el aire. De pronto escuchó unos pasos, no quiso voltear. Imaginó una melodía hermosa con el ritmo de aquellos pasos que crujían en tonos naranjas, cada vez más fuerte y de repente un silencio de redonda y una chica sentada a su lado. Tenía el cabello largo y de mil atardeceres, la piel de porcelana y sus ojos eran la noche más brillante para cualquiera que cayera atrapado en ellos.
Cuando salía, la luna lo perseguía por las calles azules de la ciudad de la furia. Buscaba el fuego en el otro bolsillo, el cigarrillo siempre iba durmiendo en su oreja. Matías pensaba que tal vez esa noche sería diferente, que cuando mirase al cielo, como el ritual de cada noche, encontraría algo más. Verlas sin saber si viven o mueren, lo ponía de mal humor.
Era 23 de septiembre. Se sentó cerca del árbol. Aquel al que solía trepar de chico, pensando que algún día podría rozar las estrellas con la punta del índice. Toda la fantasía de ser un niño volaba alrededor suyo y terminaba condensada en el aire. De pronto escuchó unos pasos, no quiso voltear. Imaginó una melodía hermosa con el ritmo de aquellos pasos que crujían en tonos naranjas, cada vez más fuerte y de repente un silencio de redonda y una chica sentada a su lado. Tenía el cabello largo y de mil atardeceres, la piel de porcelana y sus ojos eran la noche más brillante para cualquiera que cayera atrapado en ellos.
Cigarros con el chino - Camila Castañeda
El chino me dijo “Vamos, te invito un cigarro.” Con su cara de perdido, nostálgico, serio, pero con esa pizca de felicidad que lo caracteriza.
Jamás hubiera podido rechazar esa propuesta y mucho menos rechazársela a él.
Entonces, busqué mis llaves, una bufanda, porque el viento nos quería llevar consigo, y salimos.
Caminamos, cruzamos el parque, y llegamos a la bodega.
“Me da dos cigarros por favor.”
“Oye, no se suponía que ya no fumabas, chino?”
“ Es que no puedo, ahorita es mi examen y si no entro esta vez, mis
papás me van a botar.”
“¡Ay chino! Pero es injusto, si lo que tú quieres es estudiar historia
y la rompes…Yo en tu lugar me escaparía, no sé, haría cualquier
cosa…”
“Es fácil decirlo, chata”
Estábamos sentados en un murito, al lado de la bodega, terminamos nuestros cigarros casi al mismo tiempo. El cielo estaba muy gris y eso me daba más ganas de molestarlo.
“¡Chino samurái!”
“Chata, me gustaría vivir en Lima…Odio Chaclacayo.
Odio tener que levantarme a las cinco de la mañana,
tomar tres combis…”
“¿Y ya no te vas a mudar?”
“No, mis papás ya no quieren, es porque no me tienen confianza…
¿Oye, otro cigarro?”
Le sonreí y el chino entendió.
“Ahora sí, Montana nomás, porque esto es para mi pasaje…”
Jamás hubiera podido rechazar esa propuesta y mucho menos rechazársela a él.
Entonces, busqué mis llaves, una bufanda, porque el viento nos quería llevar consigo, y salimos.
Caminamos, cruzamos el parque, y llegamos a la bodega.
“Me da dos cigarros por favor.”
“Oye, no se suponía que ya no fumabas, chino?”
“ Es que no puedo, ahorita es mi examen y si no entro esta vez, mis
papás me van a botar.”
“¡Ay chino! Pero es injusto, si lo que tú quieres es estudiar historia
y la rompes…Yo en tu lugar me escaparía, no sé, haría cualquier
cosa…”
“Es fácil decirlo, chata”
Estábamos sentados en un murito, al lado de la bodega, terminamos nuestros cigarros casi al mismo tiempo. El cielo estaba muy gris y eso me daba más ganas de molestarlo.
“¡Chino samurái!”
“Chata, me gustaría vivir en Lima…Odio Chaclacayo.
Odio tener que levantarme a las cinco de la mañana,
tomar tres combis…”
“¿Y ya no te vas a mudar?”
“No, mis papás ya no quieren, es porque no me tienen confianza…
¿Oye, otro cigarro?”
Le sonreí y el chino entendió.
“Ahora sí, Montana nomás, porque esto es para mi pasaje…”
Sistema once - Camila Castañeda
No llega. Llega tarde.
Me preocupo, crecen serpientes en mí.
La duda me come, me lleva consigo.
Y aquí sigo, ahogada en tensión.
Todos son fantasmas,
mientras pueda verlos suelen ser amables.
Luego desaparecen y puedo pasar a través de ellos,
puedo gritar en la oscuridad.
Y sólo el miedo me va escuchar.
Me preocupo, crecen serpientes en mí.
La duda me come, me lleva consigo.
Y aquí sigo, ahogada en tensión.
Todos son fantasmas,
mientras pueda verlos suelen ser amables.
Luego desaparecen y puedo pasar a través de ellos,
puedo gritar en la oscuridad.
Y sólo el miedo me va escuchar.
26/08/08
Para que siga latiendo - Paula Castañeda
Hay un lugar al que me gustaría volver,
un lugar que el tiempo derrumbó,
ese lugar, donde corriendo y gritando,
de tu mano escapé de la oscuridad.
Donde una voz me narró cuentos,
de tambores mágicos y osos que no lo eran,
donde aquel balcón me enseñó la calle,
y donde aprendí a subir las escaleras.
Donde esa espiral me llevó al techo,
solo para acompañar su soledad y su miedo.
Ahí mis rodillas chocaron con el cemento
que vio caer mis lágrimas, len-tas, muy len-tas.
Solo soñando volveré a abrir esa ventana
de memorias que se esconden tras mi nostalgia.
Solté tu mano, sin escapar de la oscuridad,
y quella voz dejó de narrarme cuentos.
Pero los recuerdos son el polvo que dejó el derrumbe
y yo lo tiré al viento para que siga soplando,
para que siga latiendo.
un lugar que el tiempo derrumbó,
ese lugar, donde corriendo y gritando,
de tu mano escapé de la oscuridad.
Donde una voz me narró cuentos,
de tambores mágicos y osos que no lo eran,
donde aquel balcón me enseñó la calle,
y donde aprendí a subir las escaleras.
Donde esa espiral me llevó al techo,
solo para acompañar su soledad y su miedo.
Ahí mis rodillas chocaron con el cemento
que vio caer mis lágrimas, len-tas, muy len-tas.
Solo soñando volveré a abrir esa ventana
de memorias que se esconden tras mi nostalgia.
Solté tu mano, sin escapar de la oscuridad,
y quella voz dejó de narrarme cuentos.
Pero los recuerdos son el polvo que dejó el derrumbe
y yo lo tiré al viento para que siga soplando,
para que siga latiendo.
24/08/08
noticias de agosto
"Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo"
Desde Trujillo.
La justicia tarda pero llega...
Premian al "gaucho" de la historieta.
Joaquín Lavado, alias "Quino", autor de "Mafalda" , "Mundo Quino" y otros, recibió en Buenos Aires el Premio José Hernández.
que Dios estuvo enfermo"
Desde Trujillo.
El Poder Judicial exhibe en el Palacio de Justicia una muestra sobre César Vallejo como desagravio por su injusta encarcelación de 105 días en 1920.
La justicia tarda pero llega...
Premian al "gaucho" de la historieta.
Joaquín Lavado, alias "Quino", autor de "Mafalda" , "Mundo Quino" y otros, recibió en Buenos Aires el Premio José Hernández.
22/08/08
Primera acción cronopia
Bienvenidos al blog del Taller de creación literaria del Colegio Franco Peruano.
Histórico del taller
El taller funciona desde el 2002 y tiene dos propósitos: fomentar la creación literaria y recorrer espacios literarios (espacios descritos en novelas contemporáneas) con encuentros con los autores. Así es como hemos recorrido el sur chico, dos veces el desierto de Atacama para encontrarnos con Hernán Rivera Letelier en Antofagasta, el norte peruano siguiendo las huellas de las novelas de Miguel Gutiérrez, el departamento de Junín estudiando el cuento Silvio en el rosedal de Julio Ramón Ribeyro y Ayacucho recorriendo espacios de Arguedas.
Su nombre fue inspirado por los cronopios de J.Cortázar, seres fantasiosos, alegres y, para qué esconderlo, un poco locos.
Cómo funciona el taller
Los animadores del taller son Christiane Vidal (profesora) y Francisco Maurial (documentalista) Conforman el taller alumnos de 2nde-Vto a Terminale con eventualmente alumnos de cuarto de media. Conviene precisar que los integrantes tienen ya un buen nivel de expresión escrita y son capaces de producir textos tanto poéticos como narrativos. La participación en el taller es voluntaria, no es un curso de redacción, y las sesiones varían de temáticas según las necesidades.
Desarrollo de una sesión
Lectura de los textos producidos por los integrantes, opinión, sugerencias del grupo y juegos verbales o temáticos.
Objetivos del taller y del blog
Aprender a (re)trabajar sus propios textos, a leerlos en público, a ver sus textos con ojos críticos. El taller permite así dar a conocer talentos ocultos y invitamos a los escritores en herbe, a los tímidos, a los que tienen guardadas sus producciones en un cajón, que se unan al taller y usen este blog para dar a conocer sus textos. Éstos serán leídos en el taller quien decidirá si se postean.
Hasta pronto
Christiane Vidal y Ricardo Bedoya
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